Las habilidades que tienen mayor correlación con el liderazgo de éxito se cimientan en una buena escucha activa y respuesta, es decir, una impecable comunicación consciente. Por esta razón, cada vez más las organizaciones están empezando a incluir capacitación de empatía para gerentes, enseñando habilidades de escucha en lugar de las tácticas de intimidación implacables de la vieja escuela. ¿Pero empatía significa ser un jefe simpático? ¿Y qué ocurre con la compasión? ¿Estamos hablando de los mismos términos?

¿Cuál es la diferencia entre empatía, simpatía y compasión?

 

La compasión es una respuesta emocional a la simpatía y crea un deseo de ayudar. La empatía es nuestro sentimiento de conciencia hacia las emociones de otras personas y un intento de comprender cómo se sienten. Son fundamentalmente diferentes, pero están estrechamente relacionadas.

Empatía

La empatía es sentir visceralmente lo que el otro siente. Gracias a lo que los investigadores han considerado “neuronas espejo”, la empatía puede surgir automáticamente cuando se observa a alguien con dolor. Por ejemplo, si ves que alguien se ha golpeado los dedos al cerrar su coche, seguro que podrás sentir el dolor en tus dedos (o un buen susto). Ese sentimiento significa que tus neuronas espejo se han activado.Y no sólo ocurre con sentimientos desagradables. También puedes sentir empatía cuando ves a alguien feliz. De repente sonríe, y te ves sonriendo tú 🙂

 

Simpatía

No es fácil diferenciar la simpatía y la empatía. La principal diferencia es que cuando tienes simpatía, no estás experimentando el sentimiento de otra persona. En cambio, eres capaz de entender lo que la persona está sintiendo. Por ejemplo, si el padre de alguien ha fallecido, es posible que no puedas sentir visceralmente el dolor de esa persona. Sin embargo, puedes emplear tus habilidades cognitivas para comprender que tu conocido está triste.

Tiene sentido, entonces, enviar mensajes de compasión cuando comprendes que alguien está sufriendo. No estás sintiendo el dolor de esa persona, pero quieres que sepa que estás consciente de su sufrimiento.

 

Compasión

La compasión lleva la empatía y la simpatía un paso más allá. Cuando eres compasivo, sientes el dolor de otra persona (es decir, empatía) o reconoces que la persona siente dolor (es decir, simpatía), y luego haces todo lo posible para aliviar el sufrimiento de la persona en esa situación.

En sus raíces latinas, compasión significa “sufrir con”. Cuando eres compasivo, no estás huyendo del sufrimiento, no te sientes abrumado por el sufrimiento y no estás fingiendo que el sufrimiento no existe. Cuando practicas la compasión, puedes permanecer presente con el sufrimiento.

 

 



Diferencia entre líder empático y líder compasivo

 

La empatía está profundamente arraigada en nuestros cerebros y nuestros cuerpos, nos evoca el deseo de comprender las emociones de los demás. Este tipo de empatía es lo que los psicólogos denominan típicamente empatía cognitiva. El problema con la empatía es el lado negativo al que los psicólogos se refieren como empatía emocional: nuestro anhelo no solo de entender a otras personas, sino también de sentir su dolor.  A diferencia de la empatía, la compasión crea una distancia emocional del individuo y la situación que enfrentamos. Al practicar la compasión, podemos ser más resistentes y mejorar nuestro bienestar general .

Según la consultora Development Dimensions International, aproximadamente el 20% de las organizaciones en los EE. UU ofrece capacitación de empatía a sus gerentes, un aumento considerable desde hace 10 años. Una apuesta más que acertada porque las empresas con mejor desempeño generan un 50% más de ingresos netos por empleado que las 10 empresas con los mejores resultados (según The Empathy Business). Pero imagínate el potencial de estas empresas si de empatía, se da el salto formar líderes compasivos.

Un líder empático puede establecer una conexión con sus compañeros de equipo, fomentar la colaboración e influir en los compañeros de equipo para que sean más leales a una organización. Pero, por otro lado, su juicio puede estar nublado por sus propios prejuicios y experiencias personales, incluso su juicio ético puede erosionarse. Ahí es donde entra en juego la compasión.

Hay una diferencia sutil entre la empatía vs. la compasión y el liderazgo, el enfoque que elijas determinará si tú y tus compañeros de equipo sentirán un contagio emocional, como agotamiento, o no. La empatía y la compasión provienen de los mismos deseos (para relacionarse mejor y comprender las experiencias de los demás) y ambos son enormemente beneficiosos para los individuos y las empresas.

Tomar la ruta compasiva está singularmente alineada con un liderazgo excelente y sostenible

 

Demasiada empatía puede ser debilitante. Cuando nos angustiamos demasiado por el sufrimiento de los demás, no tenemos los recursos cognitivos y emocionales disponibles para ayudarlos. Tener compasión, una comprensión cognitiva de cómo se sienten, es mejor para nuestro propio bienestar y el bienestar de quienes lo necesitan.

La diferencia entre el liderazgo empático y el liderazgo compasivo está matizada y se ha demostrado que ambas habilidades tienen efectos en la felicidad, la retención y el bienestar general de los empleados . Pero mientras que la empatía es “un elemento clave para un buen liderazgo, una cultura de trabajo compasiva, donde los líderes demuestran regularmente su preocupación por las personas que experimentan dificultades y actúan sobre la preocupación de ayudar y apoyar, también es un elemento clave.

 

Aniol Quer | CEO Growlia Experto en Recursos Humanos y desarrollo personal. Más de 6 años de experiencia gestionando equipos de marketing y ventas en startups de alto crecimiento.

 

 

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