• Haber completado la capacitación de coaching profesional en una escuela de coaching reconocida.

 

  • Ser capaz de ofrecer consejos sobre la resolución de problemas y los problemas que enfrenta.

 

  • Ser paciente

 

  • Estar orientado hacia las personas, tener un interés real en ellos y el deseo de ayudar a los demás, lo que también significa poder comunicarse y escuchar activamente.

 

  • Tener una buena motivación para alcanzar el máximo potencial a través del estímulo, la introspección, la retroalimentación y el asesoramiento efectivo.

 

  • Saber cómo implementar diferentes enfoques de coaching que haya estudiado (ejemplo: comunicación de procesos, programación neurolingüística, análisis transaccional …).

 

  • Ser supervisado como parte de su práctica profesional.

 

  • Ser un maestro eficaz: utilizar cada situación como oportunidades de enseñanza y aprendizaje para mejorar el desempeño.

 

  • Tener seguridad, pero aunque le guste participar en el crecimiento y desarrollo de la empresa que le contrata, no interferir en la administración de la misma y respetar su independencia.

 

  • Tener una red de profesionales de apoyo a los que acudir si sus expectativas superan su campo de experiencia (ejemplo: otros coaches, terapeutas …).

 

  • Mostrar completa confidencialidad de sus sesiones

 

  • Haber realizado un trabajo de desarrollo personal que le haya permitido adquirir cualidades humanas probadas.

 

  • Trabajar sobre un contrato especificando objetivos, el proceso de intervención definido y recordando el código de ética al que está sujeto.

 

  • Tener experiencia en la identificación y solución de problemas que enfrentan las empresas, especialmente en las áreas en las que solicita ayuda.



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