¿Eres de los que suele atribuir tu éxito (incorrectamente) a la suerte? ¿Temes no estar a la altura? Ojo: el síndrome del impostor es mucho más común de lo que nos pensamos. Se trata de un patrón psicológico en el que la persona duda de sus logros y teme constantemente parecer un “fraude”, no mereciendo todo el éxito o reconocimiento por lo que han conseguido.

De dónde viene el ‘Síndrome del Impostor’

El ‘Síndrome del Impostor’ se empieza a conocer en 1978 tras la publicación del artículo “El Síndrome del Impostor en mujeres de alto rendimiento: dinámica e intervención terapéutica” por la Dra. Pauline R. Clance y la Dra. Suzanne A. Imes. Las autoras lo definieron como una experiencia individual de falsedad intelectual percibida (fraude). Tras entrevistar a una muestra de 150 mujeres de alto rendimiento, detectaron esta conducta de infravaloración. Toda ellas, pese a haber sido reconocidas formalmente por su excelencia profesional y los logros académicos, carecían del reconocimiento interno de sus logros. Algo fallaba: la percepción que tenían de sus éxitos se la atribuían a la suerte.

 

El síndrome del impostor puede ir acompañado de capítulos de ansiedad, estrés o depresión y suele estar asociado a pensamientos como ‘no puedo fallar’, ‘me siento como un fraude’, o ‘fue cuestión de suerte’.

 

La primera escala para medir las características del síndrome del impostor fue diseñada por Clance en 1985, llamada Clance Impostor Phenomenon Scale (CIP). La escala se puede utilizar para determinar si las características del miedo están presentes y en qué medida. Los aspectos del miedo incluyen: miedo a la evaluación, miedo a no continuar con el éxito y miedo a no ser tan capaces como los demás.

En su artículo de 1985, Clance explicó que el síndrome del impostor puede clasificarse de seis maneras:

  • El ciclo del impostor
  • La necesidad de ser especial o el mejor
  • Características de Superman / Superwoman
  • Miedo al fracaso
  • Negación de habilidad y elogio de descuento
  • Sentir miedo y culpa por el éxito

Según este modelo, para que se considere que una persona padece este síndrome debería de tener al menos dos de las anteriores conductas. Y este fenómeno puede ocurrir en diversas situaciones tales como un nuevo entorno, retos académicos, en el lugar de trabajo, en las interacciones sociales y en las relaciones de pareja.

Las investigaciones iniciales creían que era un problema mayoritariamente femenino, por la presión y competencia. Pero estudios posteriores han encontrado que no se limita sólo a mujeres. El 70% de las personas experimenta este síndrome al menos una vez en la vida.

Por su parte, la experta en este tema, la Dra. Valerie Young siguió clasificado en subgrupos quienes padecen de este comportamiento: el perfeccionista, la superwoman / o el súperman, el genio natural, el individualista robusto y el experto. Vamos a ir descubriéndolos uno por uno y analiza si tienes alguna de estas tendencias. Como siempre, te daremos herramientas para que superes esta conducta, aprendas y seas libre de cualquier miedo.

→ Te recomendamos:  The Secret Thoughts of Successful Women: Why Capable People Suffer from the Impostor Syndrome and How to Thrive in Spite of It Hardcover – Valerie Young (Author) 

1 El perfeccionista

Personas que se fijan metas excesivamente altas, y si no las logran, se preocupan mucho y caen en un mar de dudas. También pueden acabar siendo demasiado controladores porque sienten que para que algo salga bien, tienen que hacerlo ellos mismos. ¿Te resuena esto? ¡Hazte las siguientes preguntas!

  • ¿Te encanta el micromanagement?
  • ¿Te cuesta mucho delegar y, cuando consigues hacerlo, te sientes frustrado por los resultados?
  • ¿Sientes que tu trabajo tiene que ser completamente perfecto, siempre?

Si la respuesta es sí, habrás notado que el éxito rara vez es satisfactorio porque siempre tendrás la creencia de que lo podías haber hecho aún mejor. Acuérdate que celebrar logros es importante: evitarás ese agotamiento y mejorarás la confianza en ti mismo.

Solución:

Si te equivocas, tómatelo con calma, es algo completamente natural en el proceso de aprendizaje. Además, oblígate a actuar antes de que estés listo. Nunca habrá el “momento perfecto” ni tu trabajo nunca será 100% impecable.

 

2 El experto

Estas personas temen profundamente ser expuestas como inexpertas o desconocidas en materia.

  • ¿Evitas aplicar en ofertas de trabajo a menos que cumplas con todos los requisitos educativos?
  • ¿Estás constantemente buscando nuevas certificaciones porque crees que necesitas mejorar tus habilidades para triunfar?
  • No te acabas de creer cuando alguien se refiere a ti como ‘experto’

 

Por supuesto que siempre podemos aprender más. Pero la tendencia a buscar infinitamente más información puede ser una forma de procrastinación. Comienza a practicar cada aprendizaje que hagas en tiempo real, no esperes.

Solución:

No sientas vergüenza en pedir ayuda cuando la necesites. Si no sabes cómo hacer algo, pregunta. Apóyate también en mentorías, una excelente manera de descubrir a tu potencial interno.

3 El individualista

Está bien ser independiente, pero tampoco es malo pedir ayuda cuando se necesita.  Si crees que a veces has actuado de forma demasiado individualista pregúntate:

  • ¿Sientes firmemente que necesitas lograr las cosas por su cuenta?
  • ¿Piensas “No necesito la ayuda de nadie”?

Solución:

Si te has dado cuenta que tienes esta tendencia, tu síndrome del impostor sanará cuando veas lo mucho que puedes enriquecerte y aprender con la ayuda de las personas que te rodean.


4 La superwoman / el superman

Estas personas se presionan mucho trabajando duro para estar a la altura, como forma de encubrir sus inseguridades. Pero al querer abarcar tanto trabajo acaban con mucho estrés laboral, problemas en las relaciones con los demás y, daños en la propia salud mental. ¿Te ves reflejado? Pregúntate:

  • ¿Te quedas más tarde en la oficina que el resto de tu equipo, incluso cuando ya has acabado lo que tenías que hacer para ese día?
  • ¿Te estresas cuando no trabajas y piensas que es un desperdicio el tiempo de inactividad?
  • ¿Has dejado a un lado tus aficiones y pasiones por el trabajo?

 

El temor de estas personas no es el trabajo en sí, son adictos al trabajo porque necesitan la validación que proviene de éste.

Solución:

Si te ves dentro de este grupo, empieza a alejarte de la validación externa. Además, aprende a tomarte en serio la crítica constructiva, no como algo personal. A medida que estés más en sintonía con la validación interna nutrirás tu confianza interior y podrás reducir el volumen de trabajo por algo más razonable.

 

5 El genio

Se trata de personas que juzgan el éxito en función de sus habilidades y no de sus esfuerzos. Los genios, como los perfeccionistas, tienen expectativas demasiado altas y tienen la presión de querer hacer las cosas bien en el primer intento. Cuando no pueden hacer algo de forma rápida o fluida, lega su caos.

A ver si eres de este colectivo…

  • ¿Estás acostumbrado a sobresalir sin mucho esfuerzo?
  • ¿Tienes un historial de obtener matrículas en todo lo que haces?
  • ¿De pequeño te decían a menudo que eras la mente brillante de la familia?
  • ¿Te disgusta la idea de tener un mentor, porque puedes hacer las cosas por tu cuenta?
  • Cuando te enfrentas a un contratiempo, ¿tu confianza cae porque sientes vergüenza de no haber rendido al 100%?
  • ¿Evitas nuevos retos por miedo a sentirte incómodo fuera de tu zona de confort?

 

Solución:

En lugar de sentirte mal cuando no alcances esas metas increíblemente altas, identifica comportamientos modificables y específicos que puedas mejorar con el tiempo.

 

 

Si te has visto reflejado dentro de alguno de estos colectivos, celebra que has puesto consciencia en tu modo de actuar. Siempre puedes aprender y superar tus miedos, no eres ningún impostor. Un buen coach te ayudará a tomar distancia, calma y disfrutar de esas maravillosas habilidades que tienes compartiéndolas con el equipo. Terreno donde se crean las mejores sinergias y empoderamiento de liderazgo.

 

 

Pilar Fernández | Marketing & PR Growlia Consultora de Inbound Marketing y copywriter. Máster en desarrollo personal y liderazgo. Sólida experiencia en startups y agencias de comunicación internacionales.

 

 

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