Muchos profesionales de los Recursos Humanos alrededor del mundo están intentando averiguar la mejor manera de proteger tanto la salud de sus empleados, como la empresa en sí, durante el periodo de incertidumbre provocado por la pandemia del Covid-19. 

La mayoría de organizaciones han sufrido un fuerte impacto y la economía también se está resintiendo. A medida que las directrices y los consejos sobre qué hacer van evolucionando hora a hora, la única cosa clara es que todo el mundo necesita un plan. Pasando directamente a las acciones, estas son unas cuantas ideas que los departamentos de recursos humanos están aplicando: Sacar el máximo partido de las tecnologías de teletrabajo y animar a la gente a trabajar desde casa. Hacer entrevistas de reclutamiento haciendo uso de Zoom, Skype o similares. Asegurar a los equipos la máxima autonomía para decidir que es lo mejor para ellos, sin ser juzgados. 

“Escuchar de verdad, mostrar empatía y valorar las preocupaciones es absolutamente crítico. Marca la diferencia entre forjar o romper la confianza de los empleados en la empresa a largo plazo”

Con los puntos anteriores, uno puede pensar “¡perfecto, ya lo tenemos!”. Pero, ¿de verdad esto mantendrá a los equipos comprometidos y ayudará a la empresa a tener éxito durante este tiempo? 

No, es importante ser consciente de unos cuantos puntos esenciales más:

1. Trabajar en remoto: No existe una solución para todos.

A pesar de que es fantástico que muchas empresas tengan ahora la tecnología que  permite a sus empleados trabajar desde casa (cosa que está siendo muy útil estas semanas), esto no lo resuelve automáticamente todo. La verdad es que trabajar en remoto no está hecho para todo el mundo, especialmente cuando es día sí día también.

Como seres humanos la mayoría de nosotros necesita socializar. Aunque sea solo ocasionalmente, a mucha gente le da energía colaborar. Trabajar con otros les ayuda a que les vengan algunas de sus mejores ideas. Las tecnologías para videoconferencias son una manera muy buena de conectarse remotamente pero no siempre permite esas poderosas interacciones “en el momento”.  Y si las normas de la videoconferencia no se establecen con antelación – como quién dirigirá la reunión, por ejemplo – puede ser difícil dar voz a todo el mundo. 

Lo que es peor, hay muchos empleados que no tienen ni el espacio ni el equipamiento adecuado para trabajar productivamente desde casa. Quizá no tienen buena conexión wifi o un escritorio en el que trabajar. Quizá, incluso, compartan la casa con otras personas y todos intentan trabajar desde el hogar, también. Encontrar un sitio donde trabajar con seguridad y en paz puede ser un factor estresante para ellos.

Al encontrarnos en una situación donde el trabajo flexible se convierte en una recomendación des de los órganos de gobierno, y muchos abandonan las oficinas para cortar de raíz la difusión del virus, este cambio – aunque sea a corto plazo – supone un reto para muchos. Necesitamos aceptar que una solución no es válida para todos, y hacer todo lo posible para facilitar las necesidades individuales.

2. Gestionar equipos dispersos

Muchos managers, algunos por primera vez en toda su carrera, van a tener que liderar equipos en la distancia, con gente dispersa por todo el país o incluso en otras partes del mundo. Esto es una oportunidad para aprender. Pero, también, puede requerir a los managers con más experiencia adaptarse y aportar un soporte extra de coaching. En estas situaciones tener objetivos claros, una comunicación fluida y sobretodo confianza, son los ingredientes clave para ayudar a mantener una alta productividad.

 

3. Escuchar de manera sensible y activa

A medida que esta situación avance, algunos empleados pueden tener dificultades al lidiar con las implicaciones del confinamiento. Tener a familiares enfermos, los hijos en casa, así como fobias relacionadas con la pandemia. 

Aquí es donde realmente se debe actuar dando soporte a los compañeros. Lo que te ayudará a construir un compromiso más fuerte para el futuro. Escuchar de verdad, mostrar empatía y valorar las preocupaciones individuales es absolutamente crítico. Marca la diferencia entre forjar o romper la confianza de los empleados en la empresa a largo plazo.

Muchos ya se han resignado al hecho de que las semanas y meses que tienen por delante seguirán estando rodeadas de incertidumbre con retos aún sin descubrir para todo el mundo. Aun así, se debe ser optimista y creer que se puede aprender de ello. Si se sigue siendo ágil adaptándose a la situación a medida que avanza, se puede aprender aún más sobre lo que es importante para los empleados y cómo darles soporte a medida que crecen dentro de la empresa los próximos años. 

 

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