La empatía, la intuición, la confianza en tu equipo. Son algunas de las asignaturas que más brillan en las organizaciones con líderes formados en inteligencia emocional. No obstante, este don no es innato, se tiene que trabajar dentro y fuera de la oficina. Si deseas ser un líder capaz de desarrollar completamente todas estas competencias, aprende hoy con nosotros las principales claves para mejorar en ti, y en tu equipo, la gestión emocional.


Cuando los líderes cuentan con predisposición a aprender y conocimientos de desarrollo personal, facilitan notablemente el trabajo grupal y la sintonía interpersonal es fluida, natural y agradable. Todos hemos conocido a un mentor o un jefe ejemplar con esa visión tan humana que permite detectar inseguridades a tiempo, resolver conflictos de forma delicada y rápida y con un don a la hora de negociar y comunicar sus ideas.

Estas personas, en palabras de Daniel Goleman, autor del best-seller ‘Inteligencia emocional’ (IE), tienen el arte establecer relaciones basadas, en buena medida, en la habilidad para relacionarse adecuadamente con las emociones ajenas. Suena inspirador, ¿verdad? Tanto en la vida personal como en el ámbito laboral, saber ejercitar la inteligencia emocional es muy útil para mantener vínculos afectivos y profesionales sanos, comprometidos y sin rastro de ansiedad ni toxicidad.

“Cuando los líderes cuentan con predisposición a aprender y conocimientos de desarrollo personal, facilitan notablemente el trabajo grupal y la sintonía interpersonal es fluida, natural y agradable.”

La IE es un concepto muy empleado en el campo de la psicología y cada vez más en las organizaciones que tienen un compromiso por el liderazgo consciente. Estas empresas saben de la importancia de cómo interpretamos el mundo e interactuamos con nuestros propios sentimientos y habilidades sociales: el entusiasmo, la perseverancia, la motivación, la empatía la autoconciencia y el control de los impulsos… La IE ayuda a entender nuestros talentos y debilidades y a alcanzar un completo bienestar mental.

Los datos hablan por sí solos:

#Adaptación: El estudio Emotional, Social, and Cognitive Intelligence and Personality as Predictors of Sales Leadership Performance, del doctor Richard Boyatzis, demuestra que la inteligencia emocional en el trabajo aumenta la capacidad de adaptación de los profesionales a los cambios del día a día.

#Superación: En el libro Emotional First Aid, del psicólogo Guy Winch, se explica que las personas emocionalmente estables son más capaces de afrontar nuevos retos y sobrellevar los cambios, encontrando soluciones a los problemas que surgen en el día a día.

#Productividad: Un estudio de la consultora Hay Group afirma que los directivos que se preocupan por el desarrollo de la inteligencia emocional en el trabajo cuentan con un 127% más de productividad.

#SatisfacciónLaboral: Según la investigación A meta‐analysis of emotional intelligence and work attitudes, de Chao Miao, Ronald H. Humphrey, Shanshan Qian las organizaciones que velan por la inteligencia emocional en el trabajo presentan menores ratios de rotación de personal e índices más altos de satisfacción laboral.

 



 

Veamos las 4 características que tienen los líderes que apuestan por la gestión emocional propia y de su equipo, y aprende de las organizaciones más inspiradoras del mercado, aquellas que apuestan por el liderazgo y el desarrollo personal de sus individuos.

 

1 Autoconciencia

“El dolor termina solo a través del conocimiento propio”, afirmó en una ocasión el escritor y orador Krishnamurti. En primer lugar, hay que empezar por nosotros para poder ayudar a los demás. Debemos tener un profundo entendimiento de nuestras emociones, fortalezas, debilidades, necesidades e impulsos. Los líderes honestos reconocen cómo sus sentimientos les pueden llegar a afectar en su día a día, a las personas que le rodean y en el desempeño de su trabajo. Además, comparten sus sentimientos con otras personas, de manera que establecen lazos con los demás, permitiendo que también se abran emocionalmente y puedan ayudarles.

Un líder autoconsciente conoce sus límites, qué les saca de sus casillas, qué le emociona y qué le despierta energía. Y con esta información sabe que no actuará de forma impulsiva. Sabrá trabajar bajo presión, exigencia, sabe hacia dónde se dirige y por qué.

Te recomendamos: La autoconciencia, una mirada sabia hacia nuestro interior

 

La autoconciencia emocional es darse cuenta de la manera en la que se relacionan sentimientos, pensamientos y comportamientos pasados y presentes, así como su interrelación con nuestras expectativas a todos los niveles. Quien valida los sentimientos y las emociones propias somos nosotros y únicamente con este ejercicio podemos actuar bajo autocontrol.

 

2 Motivación

Los buenos líderes derrochan pasión por su trabajo y equipo y a su vez buscan personas a quien les encanta aprender, energéticas, y que disfrutan con desafíos creativos. La motivación lleva a explorar nuevos enfoques en el trabajo y su vitalidad hace que estén orientadas al logro.Cuando se trabaja la gestión emocional a fin de motivar al equipo, unos de los primeros resultados que aparece es el incremento del nivel de desempeño porque se está empoderando el talento, iniciativa e ilusión del grupo. Los empleados más motivados suelen pedir a sus superiores que les exijan más porque la sensación de superación personal es pura adrenalina y crecimiento. Y si carecemos de esa dosis de motivación, Brian Tracy nos da 3 claves para mantenernos despiertos y actuar:

 

 

3 Escucha activa

A su vez, el liderazgo consciente invita a escuchar a los compañeros sin ningún tipo de juicio. La escucha activa significa comprender las emociones, abrir la mente, oídos y corazón hacia el resto de personas. Quienes la practican, generan confianza, inyectan optimismo y son reconocidos como excelentes oyentes.

Los más avanzados en este terreno, también conocen el peso que tiene la comunicación no verbal. Las posturas que indican apertura como mostrar las palmas de las manos o inclinar el cuerpo hacia el otro oyente ayudan a tranquilizar y muestran seguridad y confianza. Si detectan que alguien cruza los brazos o se tapa la boca mientras habla, analizará rápido su desconfianza, malestar emocional, o la falta de autoestima.

El psicólogo norteamericano Travis Bradberry, doctor en psicología clínica y en organización industrial, todo un referente mundial en la captación de talento, impulsó a que su organización estudiara a más de un millón de profesionales de las mayores compañías del Fortune 500, concluyendo rotundamente que la correlación entre comunicación no verbal y liderazgo es incuestionable.

 

4 Habilidades sociales

La habilidad social permite conducir de forma amistosa a las personas hacia la dirección que se desee. Quienes la practican, despiertan simpatía y tienen un amplio círculo de contactos de plena confianza. Pero no nos equivoquemos, estas personas trabajan igual o más que el resto, no delegan ni se escaquean, simplemente cuentan

con ese carisma tan necesario para impulsar una

acción ya sea ellos, o potenciando al resto.

Una de las habilidades más valoradas es la empatía. No es una actitud donde se opte las emociones de otros como propias a fin de complacer a todo el mundo. La empatía ayuda a entender los sentimientos de las personas de un equipo en el proceso de tomar decisiones inteligentes.

→ Te recomendamos: Cómo ser un líder empático

¿Crees que tu empresa flaquea con alguna de estas 4 asignaturas? Recuerda que tienes a tu disposición nuestro diagnostico gratuito Growlia. Contáctanos sin compromiso y veremos juntos cómo podemos mejorar la gestión emocional de tu equipo.

 

Pilar Fernández | Marketing & PR Growlia Consultora de Inbound Marketing y copywriter. Máster en desarrollo personal y liderazgo. Sólida experiencia en startups y agencias de comunicación internacionales.

 

 

 

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